martes, 29 de noviembre de 2011

BAIGUN Y ZAFFARONI PROFESORES EXTRAORDINARIOS UNMDP


DAVID BAIGÚN Y RAÚL ZAFFARONI RECIBEN EL TITULO DE PROFESORES EXTRAORDINARIOS EN GRADO DE PROFESORES HONORARIOS CON LA DISTINCIÓN DE ACADÉMICOS ILUSTRES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE MAR DEL PLATA

En un acto celebrado el viernes 25 de noviembre en el colmada Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata, los profesores Baigún y Zaffaroni recibieron su título.
Habló el Rector de la UNMDP, Lic. Francisco Morea, hallándose presente el Sr. Decano de la Facultad, Dr. Miguel Angel Acosta.
La "Laudatio" del prof. Baigún estuvo a cargo del Prof. Titular de Derecho Penal, Mg. Marcelo A. Riquert, mientras que la del Prof. Zaffaroni, fue realizada por el Sr. Director del Departamento de Derecho Penal, Prof. Roberto A. Falcone.


LAUDATIO AL PROF. DR. DAVID BAIGÚN

Por el Prof. Mg. Marcelo A. Riquert

Confieso que me costó mucho escribir estas palabras de presentación del Prof. Dr. David Baigún y lejos estuve de poder imaginar cuando le conocí personalmente hace ya más de 23 años que hoy estaría aquí, como docente de esta casa de altos estudios, tratando de resumir en pocos minutos las variadas razones que justifican su reconocimiento por la UNDMP.
Podría estar recitando durante un largo rato fríos datos seleccionados de su profusa historia curricular. Esos ya están en la OCS 1629, por la que se le acuerda la distinción que hoy recibe. Si bien este tipo de datos objetiviza parcialmente la dimensión laboral o académica de nuestro homenajeado, no es por un mero recuento de títulos o cargos que en esta unidad académica pensamos que es merecedor de su designación como Profesor Extraordinario en la categoría de Profesor Honorario con la distinción de Académico Ilustre.
Hace muy pocos meses atrás, el 10 de enero de 2011, el prof. David Baigún recibía el doctorado honoris causa de la UCLM. Su “Laudatio” fue escrita por un querido amigo en común, el prof. Nicolás García Rivas. En esa ocasión, destacó que se da en “Tute” una excelente trinidad: el científico, el maestro y la persona. Esta es la observación que quisiera hoy rescatar, una suerte de enfoque “trialista” o el reconocimiento de todas esas dimensiones que por su envidiable coherencia motivan este otorgamiento que es muy probable hubiéramos tenido que realizar ya hace mucho.
No dejo de advertir que el problema de imposibilidad de ser sintético se habrá multiplicado por tres. Por eso, arbitrariamente, recordaré sólo algunas perlas de las que jalonan su historia vital y creo exponen con suficiencia aquella renovada afirmación.
Baigún comienza sus estudios en la UBA en 1943, egresando en 1948. Él mismo ha descripto el entorno de clases como no muy estimulante en lo político y en lo pedagógico. Lo primero por su activismo en el movimiento reformista en un momento de impulso del pensamiento fascista hacia el interior de la universidad. Lo segundo, por la exclusividad de conferencias magistrales ante una multitud de alumnos que no participaban ni tenían mayor contacto con el docente, por lo que afirmó “diría que desde esa época me ha quedado un claro rechazo a ese tipo de enseñanza impersonal y alejada del alumno”.
Su inicial inclinación hacia el derecho penal se manifestó en la lectura de la obra de Ferri, de Eusebio Gómez y la asistencia a las clases de Alfredo Molinario, aunque definió a la militancia política como su eje de aquella época, por lo que lejos de encerrarse en discusiones acerca de la interpretación de la ley, buscó una base filosófica, política y científica más amplia para el derecho penal. Lo cito nuevamente: “desde entonces me ha quedado una preocupación permanente por la interdisciplina”.
Simple afiliado al Partido Comunista argentino, estudioso del pensamiento marxista y conocedor de las discusiones de la izquierda europea, sus primeros años de ejercicio profesional fueron de intensa actividad como defensor de presos políticos y militantes perseguidos, miembros del movimiento estudiantil de orientación socialista.
En 1958 conoce personalmente a quien fuera su maestro, quien ejerciera sobre él una, en sus propias palabras, “influencia intelectual decisiva”: el exiliado profesor español Luis Jiménez de Asúa, quien es contratado por la UBA y pasa a dirigir su Depto. de Derecho Penal hasta la intervención militar de 1966. Es en ese ámbito donde Baigún pasa los que define como “años de mayor intensidad en la formación”, trabajando con textos no sólo alemanes sino también italianos, tanto los de la biblioteca que habían comenzado a formar en el Depto. como los personales del director.
Precisamente es a “Don Luis” a quien evocara cálidamente en su “Lectio Doctoralis” en la ciudad de Toledo, al que le reconoce una especial vocación en formar gente, resaltando que era algo a lo que dedicaba gran fuerza y entusiasmo, transmitiendo a los jóvenes la vocación por el derecho penal no sólo como conocimiento técnico sino casi como un eje de su vida. Jiménez de Asúa fallece el mismo año en que Tute accede a su título de doctor, 1970. Yo apenas llegaba a los 8 años de edad y no puedo dar fe de cómo funcionaba ese programa de trabajo que tenía con los jóvenes. En cambio, puedo contar que 18 años después y siendo un recién nombrado Secretario Penal del Juzgado Federal Nº 1 de MDP, tuve el privilegio de conocer personalmente al discípulo.
Hasta ese año 1988 muchas cosas habían pasado en su vida: el alejamiento de la UBA en el 66 y el refugio en el Instituto de Estudios Superiores dentro de la Asociación de Abogados, luego el Centro de Investigaciones Internacionales y la conformación del grupo que haría la revista “Nuevo Pensamiento Penal” y, luego, su sucesora “Doctrina Penal” bajo la dirección de Núñez y de la que Baigún fue uno de sus Secretarios de Redacción. Hubo un breve retorno a la universidad entre 1973 hasta la intervención de 1974, con la que nuevamente queda afuera hasta la vuelta de la democracia, momento desde el que se mantiene hasta el presente.
Siguió invariablemente asumiendo la defensa de personas perseguidas políticamente en modo prácticamente ininterrumpido hasta 1983. En particular, a partir de 1976 vinculado a la Liga por los Derechos del Hombre y a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en el trabajo de presentación de hábeas corpus a favor de los desaparecidos y manteniendo líneas de contacto con los organismos del exterior para defensa de presos políticos.
Retomo entonces en el ’88, cuando llegaba Baigún hasta la ciudad como parte de sus tareas de Director del “Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica” del Banco Central de la República, procurando concretar una activa persecución de la delincuencia financiera por vía de presentar al Banco como querellante en este tipo de causas (el Centro sería disuelto con el cambio de gobierno, en 1989, pero significó un cambio de orientación o giro del trabajo intelectual de nuestro homenajeado, que pasó a concentrarse en la delincuencia económica y le valiera el Premio Konex de Platino en el año 2006 en el área de Humanidades en la categoría Derecho Administrativo, Tributario y Penal).
En lo que ahora me interesa recordar, Tute, después de unos minutos de charla en la que indagó un poco sobre la formación (escasa) del joven funcionario, me mandó a estudiar… Sólo que lo hizo de la mejor manera posible, indicando el camino (no es su culpa que yo me hubiera extraviado), sugiriendo un método y lecturas pero, sobre todo, dejando el mensaje de que estaba a disposición para lo que se lo necesitara en lo académico, que transmitiera hacia la Facultad y hacia el Instituto de Derecho Penal del Colegio de Abogados que, desde su lugar en la UBA, podíamos contar con él para organizar todo tipo de actividades.
En los años subsiguientes, accedió a venir a cuanta invitación se le hizo (muchas de ellas, como hoy, acompañado de quien no sólo es un par en lo académico dentro del área del derecho civil sino, mucho más importante, su compañera inseparable en la vida: Cecilia Grossman). Participó de cursos, ciclos de conferencias, Congresos, Encuentros de Profesores o Seminarios de Investigación (en los que con más de 80 años le hemos visto en el 7° piso de este edificio dar el ejemplo de ser el primero en llegar, el último en irse y pasarse el día entero escuchando y discutiendo sobre derecho penal durante varias jornadas seguidas, que terminaban invariablemente con sus preguntas ¿y esto cómo sigue ahora? ¿qué vamos a hacer con este trabajo?). Nos ha enseñado en estas aulas tanto sobre falsedades documentales, como los delitos de peligro, los delitos bancarios y societarios, presentado un modelo de abordaje al problema de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, debatido formas para la persecución de la corrupción pública o insistido sobre la necesidad de armonizar, de acercar áreas legales de interés común en materia penal en el MERCOSUR, entre tantos otros temas.
En la década pasada se transformaría en el Director de la carrera de “Especialización en Derecho Penal” en esta casa de estudios, convenio mediante con la UBA, posgrado que ya ha cumplido dos ediciones en MDP y una más en la vecina Necochea. Un detalle adicional: donó sus honorarios con cargo a la compra de libros para conformar la biblioteca del departamento de derecho penal.
No albergo la menor duda de que “Don Luis” estaría muy contento si viera cómo su vocación prendió en aquél joven discípulo, si viera cómo sigue ejerciendo la docencia, predicando y practicando un derecho penal conforme a estado de derecho: creando y dirigiendo la carrera de Maestría en Derecho Penal del MERCOSUR en la UBA, las revistas “Nueva Doctrina Penal” y “Pena y Estado” o, junto a nuestro otro homenajeado de esta tarde, el Prof. Zaffaroni, una obra de referencia como es el “Código Penal” anotado con doctrina y jurisprudencia que ya alcanzó el 10° tomo. Por si fuera poco, patrocinando primero y, luego, defendiendo ante los medios de comunicación en la propia España la querella criminal conjunta presentada por la ASOCIACION DE RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA, las ABUELAS DE PLAZA DE MAYO, la LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE, la COMISIÓN PROVINCIAL POR LA MEMORIA, la ASAMBLEA PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS, el CENTRO DE ESTUDIOS LEGALES Y SOCIALES (CELS), la ASOCIACION DE EX DETENIDOS–DESAPARECIDOS, la FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES GALLEGAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA, el INSTITUTO DE ESTUDIOS COMPARADOS EN CIENCIAS PENALES Y SOCIALES (INECIP) y el COMITE DE ACCION JURIDICA, para el juzgamiento por la comisión de los delitos de genocidio y/o de lesa humanidad del franquismo, cometidos entre 1936 y 1977.
En definitiva, este joven profesor y litigante de 85 años de edad, sigue con pleno ímpetu mostrándonos el camino en lo científico, en lo pedagógico y, sobre todo, en lo personal. Esto, una trayectoria de vida pero también su actualidad, es lo que hoy reconocemos y distinguimos desde la Universidad Nacional de Mar del Plata. Muchas gracias a todos.


Nota publicada en el diario “El Atlántico”, edición del 28 de noviembre de 2011.

“La lucha por el poder del siglo XXI va a ser la lucha por el saber”

El Juez de la Suprema Corte de Justicia, Eugenio Zaffaroni, fue declarado “Profesor Extraordinario” por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata y habló del conocimiento en el siglo que comenzó

Para Eugenio Zaffaroni, la facilidad para acceder al saber es una de las “contradicciones” de la globalización. A su entender, la disputa por el poder será, durante el desarrollo del siglo XXI, la lucha por el conocimiento. Así lo aseguró este fin de semana en su paso por la ciudad, donde fue distinguido como “Profesor Extraordinario” -junto al doctor David Baigún- por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
El Juez de la Suprema Corte de Justicia recibió el máximo galardón que la institución puede otorgar. La iniciativa fue promovida por el rector de la universidad, Francisco Morea. Zaffaroni conoce la importancia de esta distinción, porque también se la han entregado en otras universidades del país, y al respecto expresó: “Cuando a uno lo declaran profesor extraordinario, asume el compromiso de defender los valores de la universidad, que son los valores de la enseñanza”.
Tras un repaso por los principales pasos de su trayectoria, el ministro del máximo tribunal hizo uso de la palabra y, ante más de un centenar de alumnos, docentes y magistrados de la ciudad, centró su discurso en la importancia del saber.
Que Eugenio Zaffaroni haya elegido el saber como eje de su alocución en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de Mar del Plata, no fue casual. Aunque tal vez tampoco haya sido premeditado. El hecho, da cuenta de la trascendencia tiene que el conocimiento, la educación y el aprendizaje para el Juez de la Suprema Corte de Justicia.
Fue el juez marplatense Roberto Falcone quien se encargó de señalar este detalle, durante la presentación del flamante Profesor Extraordinario. Lo definió como una figura que “nos hace caer las estanterías del Derecho” y como la “única personalidad del Derecho que puede juntar en una conferencia a más de dos mil alumnos”. “Cuando Zaffaroni habla, hay que escucharlo porque lo que dice siempre es importante. Y su obra es verdaderamente inabarcable”, completó.
Ya sobre el estrado y con la distinción entre sus manos, el Juez de la Suprema Corte de Justicia se refirió a la existencia de “una revolución comunicacional” en la sociedad y definió al presente como “un momento complicado”. Sin embargo, remarcó que “lo que existe, lo que está, es el saber” y en ese mismo sentido proyectó: “Creo que la lucha por el poder en el siglo XXI, más que nunca, va a ser la lucha por el saber, por el ‘know how’”.
Breve en sus palabras. Sencillo en sus términos y confiado en que la educación “es el camino”. Así se mostró Eugenio Zaffaroni en su paso por la universidad de Mar del Plata, donde dejó varios mensajes para los estudiantes.
“Este mundo de incluidos y excluidos, hace que los excluidos tengan algo que les falta a los incluidos: tiempo. Si logramos ordenar ese tiempo hacia el apoderamiento del ‘know how’, tenemos hecha la revolución”, analizó el experto en criminología.
En esa misma línea, remarcó que “una de las contradicciones de la globalización es que facilita el saber. “Creo que hoy, desde Ciudad Oculta se puede hacer una crítica sobre filosofía presocrática como se la podía hacer antes en Harvard o Hildelberg”, deslizó el integrante del máximo tribunal y por último apuntó: “Tecnológicamente es posible. Humanamente, también. Es tarea nuestra que así lo sea.
Pulti recibió a Zaffaroni
El intendente Gustavo Pulti recibió este fin de semana en su despacho al ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni, con quien dialogó acerca de distintas temáticas. Durante el encuentro, el jefe comunal le entregó al magistrado la distinción de “Visitante Notable” del partido de General Pueyrredon, que le otorgó por unanimidad el Concejo Deliberante, a través de una iniciativa presentada por el edil de Acción Marplatense Leandro Laserna.
David Baigún: “En materia de principios no podemos discutir”
El doctor David Baigún también recibió el título de “Profesor Extraordinario” de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Fue distinguido por su amplia trayectoria como penalista, docente y su tarea al frente de distintos organismos de investigación nacionales e internacionales.
“Siempre he querido llegar a la relación perfecta entre el profesor y el alumno, entre maestro y discípulo”, aseguró el magistrado al momento de recibir el galardón.
Durante su alocución, Baigún recordó sus años de docencia en la facultad de Mar del Plata y por último expresó: “En materia de principios no podemos discutir y si la sociedad genera un compromiso, tenemos que cumplirlo. Ese es el compromiso que la sociedad ha generado conmigo y con muchos otros profesores”.

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